Nueva película de Tim Burton, siguiendo en parte la moda de
este año, llega con una biopic sobre la vida de Margaret Keane y su marido
Walter Keane.
Walter Keane (Christoph Waltz) en los años 50`hasta entrados los
60` fue considerado no solo uno de los grandes pintores de la época, también un
genio al reinventar el comercio de obras de arte.
Su fama se extendió alrededor del mundo y sus pinturas se
convirtieron en las obras más cotizadas. Sin embargo un día, hubo una vuelta de
tuerca tenebrosa en la historia. Quién pintaba esos expresivos niños y mujeres tristes
de ojos grandes, no era el carismático Walter, era su esposa.
Margaret Keane (Amy Adams) vivía encerrada casi en
condiciones de esclavitud, instigada a pintar por su marido, quién aducía haber
estudiado pintura en Paris. Doce años después, Margaret se divorcia y la verdad
sale a la luz. Juicio de por medio el juez ordena a los dos a pintar un cuadro,
Walter aduce dolor en un hombro y no pinta nada. Es condenado a pagarle cuatro
millones de dólares a Margaret en concepto de daños, pero Walter a dilapidado
todo el dinero ganado por la venta de los cuadros. Margaret gana el derecho a
firmar la obra con su nombre.
Scott Alexander y Larry Karaszewski,
después de haber escrito el guion de Ed Wood, vuelven otra vez a trabajar con
Burton, esta vez sin dar en el blanco, con algunas críticas por lo poco consistente.
A pesar de ello el Tim Burton que pedían los fans se deja ver nuevamente, con
una historia que mas allá de algunos desaciertos está muy bien concebida,
cumpliendo sobradamente su objetivo.
En
un punto aparte, hay que mencionar a
Christoph Waltz creando un soberbio personaje y la superlativa tarea de Danny
Elfman componiendo la banda sonora, que a pensar de muchos son serios
candidatos a llevarse la estatuilla, cada cual en su rubro, en los premios
Oscar.
Con un presupuesto no demasiado elevado:
U$S 10 millones, se espera que el film recaude una cifra muy por encima del
100% de la inversión, sobre todo por la expectativa que genera Tim Burton luego
de un par de films que no terminaron de convencer, y el carisma demoledor de
Christoph Waltz.
