David Fincher, tiene muchas películas excelentes, esta no es la
excepción. No me arriesgo a afirmar que es su mejor film, lo que puedo asegurar
es que lo mejor es verla tratando de no conocer su trama en absoluto, para que
el efecto sea un cóctel explosivo en nuestra mente.
Basada en el best seller homónimo Gone Girl, en su título original
en inglés, escrito por Gillian Flynn
El mayor acierto de Fincher, nada fácil de lograr por cierto, es el
de haber elaborado una película de misterio, un melodrama, una historia de
humor negro, una intriga, thriller psicológico, todo en una sola y jugarla como
una partida de ajedrez hasta el momento mismo del final, donde un tremendo e
inesperadísimo jaque mate nos dejara ciertamente perturbados por un buen rato.
Nick Dunne (Ben Affleck) al volver a su casa el día de su quinto
aniversario de bodas se encuentra que su esposa Amy Elliott (Rosamund Pike) ha
desaparecido.
Hay indicios de una pelea o un sometimiento en la escena, Nick
llama a la policía.
La detective Rhonda Boney (Kim Dickens) toma el caso. A medida que
avanza la investigación comienza a sospechar de Nick, y a descifrar las
distintas vicisitudes del matrimonio, las mutaciones que van ocurriendo a lo
largo de esos cinco años y lo poco que Nick sabe de su esposa.
Creo que mas nada se puede contar de la historia a partir de aquí
para no aguarle la degustación de este gran largometraje a nadie.
La propia Gillian Flynn fue la encargada de adaptar el guion y el
resultado salta a la vista.
Son 149 minutos que estaremos atrapados en esta intriga que va in
crescendo acorde avanza el film y nos hace retorcer en la butaca incómodos ante
el deseo de conocer el final de la historia pero sentir que en vez de arribar a
él nos estamos alejando.
Quien diga que Fincher no es uno de los grandes directores de los
últimos años, esta renegando de un cine de alto vuelo, de lo mejor que nos
puede ofrecer la maquinaria de fabricar películas que es Hollywood.

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